La Cultura 4.0, la nueva forma de hacer y disfrutar la cultura

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Imposible no notar la rápida y variada transformación social que vivimos día a día con la adopción de nuevas y mejoras tecnologías que nos invitan constantemente a repensar de que manera disfrutamos y realizamos los ejercicios y quehaceres diarios de nuestra vida. Basta con adentrarse en el mundo de las redes sociales para darnos cuenta que estas plataformas pasaron de ser un espacio de comunicación a convertirse en un reflejo de lo que en realidad pasa e incluso me atrevería a decir que mas que un reflejo, la tecnología de la información incide y forma parte ya de nuestra realidad. Esto lo vemos en todos los estratos, y en todos los temas o campos que querramos mencionar.

En la política por ejemplo vemos como ya en las elecciones se utilizan algoritmos y estudios virtuales de mercado para obtener información de los votantes con el fin de saber cómo llegar a cada uno de ellos y gestionar una adhesión. A nivel económico, la bolsa puede cambiar con tan sólo un tweet, cayendo repentinamente o elevándose 3 puntos en menos de 3 horas.

Bajo estos términos la cultura no se queda exenta de la influencia tecnológica y ya vemos como está se involucra en el disfrute de la cultura y sus diversas manifestaciones. De eso hablaremos en este artículo, de la Cultura 4.0.

Antes de analizar este concepto, veremos primero lo que significa. La cultura 4.0 es la relación que se crea entre la cultura y la utilización de diversas tecnologías para potenciar, comunicar, promover o gestionar algún bien o servicio cultural dentro de un espacio determinado o en Internet por medio de la innovación y la creatividad sin perder la esencia del producto o servicio cultural involucrado. Busca entonces, describir todos aquellos procesos culturales relacionados con la implementación de nuevas tecnologías para llegar a su público más diverso, ser más intectativas, renovar la experiencia o mejorar algún aspecto de las mismas.

Esta nueva revolución y nuevas formas de pensar, de hacer las cosas y de realizar los procesos de socialización, intentan llegar a las personas de una manera innovadora, actual y responsable. Potenciando el acercameinto entre las personas y su cultura, su identidad y su apego social.

¿Cómo llegamos a la Cultura 4.0?

Tomando en consideración diversos factores que intervienen en el entorno dentro de un período de tiempo determinado podemos decir que la cultura desde sus inicios a tenido influencia tecnológica y a estado involucrada siempre con la innovación, principalmente las artes y las industrias culturales.

Iniciamos con La Cultura 1.0 podemos decir es aquella donde el espectador o audiencia no responden, ni interactuan con el bien o servicio cultural que consumen. O apenas y logran hacer en espacios determinados una conexión o interacción. Es decir, las audiencias o consumidores son pasivos. Un ejemplo de esto puede ser el público de un concierto de música clásica o de rock que sólo asiste y disfrutan de la música sin hacer nada más, o los visitantes a un museo que sólo observan las piezas de arte y en alguna ocasión se permite la interacción entre el artista y el público más no es una constante.  

Con el paso del tiempo nos adentramos a La Cultura 2.0 en donde empezamos a involucrarnos con las plataformas interactivas que forman parte de la muy conocida ya web 2.0 en donde las redes sociales jugaron un papel protagónico en el desarrollo de esta etapa, en donde la idea tradicional de promoción y proyección de las actividades y eventos culturales es suplantada por la difusión más amplia de los contenidos y en donde no sólo las organizaciones comparten la información sino que los mismos usuarios se convierten en agentes de difusión al compartir contenidos culturales dentro de sus redes personales de amigos. Los consumidores se convierten prosumidores y empiezan a compartir experiencias vividas en los espectáculos o actividades culturales, opinan sobre la lectura de un libro, la visita a un museo e incluso pueden comunicarse casi de forma inmediata y personalizada con el artista, organizador o gestor cultural. La sociedad se vuelve activa y conectada, participa y se involucra en los procesos, alcanzando una interacción muy importante que las organizaciones culturales deben de tomar en cuenta para gestionar sus objetivos y productos culturales.

En este momento se logran incorporar las plataformas de reserva en línea, de suscripciones on line, e inicia el proceso de divulgación en donde en un concierto se logran ver los móviles en alto captando, guardando, compartiendo y viviendo con otros las experiencias artísticas en un formato de socialización que cambió la forma de disfrutar la cultura.  

La Cultura 3.0 entra con la personalizacion del contenido y de la comunicación como tal, permite la creación de redes afines en donde la conexión con otras personas del mundo congruentes con mis aficiones o gustos culturales es posible. Aquí es donde empezamos a hablar de inteligencia artificial. Los usuarios pueden consultar y conversar con la web sin necesidad de tener una persona del otro lado. Los bots y los algoritmos permiten realizar transacciones de boletos, consultar carteleras y obtener información de un espectáculo o actividad recibiendo como respuesta un mensaje automático del mismo sistema. En este apartado también se inicia la inteligencia de mercado en donde el las plataformas identifican tus gustos para poner en tu escritorio o panel principal de las diferentes plataformas anuncios y publicidad de eventos alucivos a tus preferencias, personalizando aún más la manera de gestionar la publicidad.

Tenemos en nuestras posibilidades una amplia gama de dispositivos, plataformas, apps y equipos que permiten la generación de contenido, el disfrute en streaming de los eventos y la posibilidad de agendar mis propias actividades en conjunto con otros amigos virtuales.  

En un desarrollo amplio pero rápidamente abordado por el usuario y los campos de trabajo, la Cultura 4.0 comprende posibilidades de cambio e innovación que abren un abanico interesante de oportunidades para gestión y el desarrollo cultural. Un tema de cuidado para las organizaciones culturales que deben buscar la manera de adoptar estos cambios para no resagarse en la transformación social y culturales del momento. Entramos en una era de participación y colaboración en donde el mundo vuelca la mirada a uso de herramientas e instrumentos poco invasivos al ambiente y en donde la revaloración por nuestras raíces e identidad está a flor de piel. Un contexto convulso que requiere de ideas que cambien los paradigmas y traigan soluciones loables a las problemáticas sociales, un momento en donde la cultura retoma en organismos internacionales su puesto prioritario y la apuesta al desarrollo social está en lo local, en lo comunitario. Aquí la cultura se apropia de la tecnología para reinventarse y mejorar la calidad vivencial de sus productos y la experiencia diferenciada. Elementos como la realidad aumentada utilizada en museos a nivel mundial, los maping en espacios arqueológicos como Teotihuacan por ejemplo, el uso de suscripciones por códigos abiertos IQ para la visita virtual a sitios históricos y patrimoniales, el uso de la robótica y la inteligencia artificial para revivir a grandes personalidades y la adaptación de gestión y articulación en red por medio de aplicaciones móviles son solo algunos ejemplos de como la tecnología ya forma parte de la vida cultural.

Algunos casos interesantes

El Circo alemán Roncalli

Los espectáculos circenses con animales salvajes se enfrentan, cada vez más, a duras medidas legislativas con el fin de limitarlos e, incluso, prohibirlos. La imagen de tigres saltando entre aros en llamas, elefantes poniéndose a dos patas encima de pequeñas superficies o monos amenizando el show, está llegando a su fin. Esta situación no se da solo en España, también en Europa. El circo alemán ‘Circus Roncalli’ ha encontrado la manera de utilizar animales salvajes sin necesidad de coartarles su libertad. Gracias a 11 proyectores láser desarrollados por la multinacional Optoma, se crean impresionantes hologramas que imitan los movimientos de animales como grandes elefantes o rápidos caballos. Todo parece indicar que el público ha acogido con gran entusiasmo la implantación de las nuevas tecnologías dentro del circo. Solo en 2018 acudieron más de 600.000 personas a disfrutar, no solo de los mágicos hologramas, sino de los equilibristas, trapecistas y artistas que componen el ‘Circus Roncalli’. La implantación de los láser, distribuidos de manera estratégica a lo largo de la carpa de 32 metros, permite que todos los asistentes puedan disfrutar desde cualquier punto, del esperado espectáculo.

  Ballet del Teatro de Moscú Talarium et Lux

Una adaptación de la clásica obra de Tchaikovsky, ahora con cinco pantallas de tercera dimensión, en donde el público puede adentrarse, en la atmósfera del Lago de los Cisnes. La experiencia 3D hace que el espectador se sumerja más en los lagos, montañas y castillos de la historia. Una vez que lo presentaron en Rusia se percataron que no solamente cautivó a los jóvenes, sino también a los niños y adultos mayores, ya que gracias a las proyecciones se crea un ambiente de cuentos de hadas más vivo.

Experiencia nocturna de Teotihuacan

Este espectáculo inicia con un recorrido de 10 estaciones sobre la Calzada de los Muertos, alumbrada por más de 100 luminarias tipo LED, y en todo momento llevarás contigo una audio guía portátil con información e imágenes de la cultura Teotihuacana. En la segunda parte, que seguro se convertirá en la favorita, se conoce el origen de esta gran cultura y el trazo de la Ciudad Prehispánica de Teotihuacán, a través de un impresionante video mapping proyectado sobre la Pirámide del Sol. Algo completamente mágico y que aumenta la experiencia del lugar.

¿Por qué es importante la Cultura 4.0?

Es importante comprender el potencial de esta cuarta revolución que está propiciando la tecnología y la llamada “Sociedad de la información”, ya que no solo afectará a la forma de comunicar (como en la Cultura 2.0) sino también en muchos más aspectos de la propia organización y su negocio (e incluso a la propia sociedad). La Cultura 4.0 puede significar incrementos en los ingresos, llegar a un nuevo público hasta antes inalcanzable, satisfacer más a los clientes/usuarios y, en general, ser más eficiente. La propia Cultura 4.0 puede terminar revolucionando la manera de interactuar entre las partes (tal y como me indica David Peralta, hay experimentos en Holanda para incluir al público en el concierto a través de su interacción con los smartphones), y es posible que sean necesarios nuevos roles en las organizaciones ahora inexistentes.

A modo de ejemplo, hasta la llegada de la web 2.0 no era necesario tener a alguien con el rol de “Community manager”. Hoy cada vez más organizaciones culturales, por ejemplo, los museos tienen presencia activa en Twitter. Esto mismo puede ocurrir como consecuencia de otras nuevas funcionalidades, operaciones y maneras de trabajar o servicios, incluso nuevos.

Por ejemplo, la utilización de tecnologías disruptivas como blockchain pueden aportar confianza y transparencia a la hora de realizar determinadas operaciones, como por ejemplo remunerar a los artistas de diferentes sectores por el uso que se hace de sus obras de manera transparente y reduciendo al mínimo imprescindible el número de intermediarios para que el auténtico creador reciba más ingresos por su trabajo.

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¿Cuál es el impacto de la Cultura 4.0?

Las consecuencias e impacto finales de la Cultura 4.0 todavía están por descubrir ya que es un nuevo mundo en el que los avances tecnológicos que pueden servir de base a esta transformación digital de las organizaciones se suceden a gran velocidad. No obstante, hay que destacar que por lo general la adopción de la tecnología en las entidades es mucho más lenta de lo que avanza la parte técnica y lo más importante (y difícil) son los cambios en planteamientos, enfoques, paradigmas y mentalidades a la hora de visualizar el negocio y no tanto la tecnología que no es más que una herramienta.

La Cultura 4.0 puede impactar en:

  • Las organizaciones culturales y su forma de gestionar los recursos e incluso las acciones. Es fundamental conocer el público objetivo al que se dirige para vender su “producto”, ya sean conciertos, exposiciones de arte, representaciones teatrales, etc. y saber qué le motiva e interesa y para ello es fundamental intentar conocerlo. Mediante las redes sociales, big data y business analytics, además de prospecciones de mercado, es posible ajustar la oferta a lo que el mercado demanda. Como ya se ha comentado antes, esto puede provocar cambios en las organizaciones y a creación de nuevos puestos o la desaparición/reorientación de otros.
  • Profesionales: relacionado con el punto anterior, la incorporación de nuevas tecnologías puede permitir alcanzar nuevas metodologías de trabajo y resultados. Igual que los atletas utilizan aparatos para medir su rendimiento, los actores, músicos, etc. pueden también por ejemplo monitorizar sus constantes vitales para así conocer cómo mejorar en todo aquello que puede suponer un esfuerzo físico.
  • Proveedores de nuevos productos o servicios surgidos de las nuevas demandas: incorporar realidad aumentada por ejemplo a una visita física a un museo mediante una app, puede ayudar a dinamizar la visita, haciéndola más atractiva para un tipo de público, que podría llegar a interactuar más con el entorno. Tabletas que sean capaces de mostrar partituras que en tiempo real van moviéndose al compás de la música o sensores que informen en tiempo real del nivel de esfuerzo que están realizando los miembros de una orquesta son solo algunos ejemplos.
  • Sociedad en general. La cultura es muy importante y conocerla en sus diferentes formas solo puede beneficiar a los individuos de la sociedad. Todo lo que suponga su difusión y aumento de los niveles de aceptación es para bien del conjunto.
 

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¿Qué tecnologías pueden ser usadas en la Cultura 4.0?

A continuación incluyo una lista a modo de referencia de tecnologías que poder aplicar a la transformación digital de las organizaciones culturales, pero puede haber más opciones:

  • Big data, data mining. data analytics y business intelligence. Como comentaba en un punto anterior, conocer al sector, qué “productos culturales” son los que mayor aceptación y beneficios están teniendo tanto en el propio catálogo de oferta como en el de la competencia, es una opción muy interesante para optimizar recursos y el big data, la minería de datos o data mining y el data analytics y business intelligence pueden ser tecnologías para obtener, “extraer” y visualizar esta información. Cada día las organizaciones generan y registran más y más datos pero no siempre se analiza esta para tener una percepción de conjunto.
  • Inteligencia artificial. La inteligencia artificial puede también ayudar en este sentido descrito en el punto anterior, ayudando a interpretar y extraer conclusiones de los datos. ¿Quién sabe si en el futuro los algoritmos serán capaces de encontrar nuevas oportunidades, negocios o incluso escribir y componer? Lo cierto es que, con mayor o menor éxito, se están haciendo ya pruebas al respecto y ya es una realidad los que sistemas automáticos capaces de redactar noticias o poesía con mayor o menor acierto.
  • Robótica: parece que cada vez habrá más presencia de robots en todos los sectores, desde los que reparten los libros en las bibliotecas hasta los que limpian el suelo de los museos de manera autónoma, y pueden ayudar de muchas maneras. Queda lejos el momento en el que puedan cantar, interpretar o actuar como los humanos sobre todo porque es muy muy difícil simular con algoritmos las emociones y que estos androides puedan llevarlas a la práctica.
  • Realidad virtual y realidad aumentada. Los últimos avances en estos campos los han convertido en herramientas muy útiles para, por ejemplo, formar a empleados o músicos utilizando plataformas virtuales, permitir simular la asistencia a escenarios o eventos culturales sin salir del entorno digital, trasladando fuera de las instalaciones de la organización cultural su actividad o añadiendo valor. Un ejemplo muy claro puede ser lo ya comentado de información de los diferentes cuadros de un museo, por ejemplo, que mediante realidad aumentada “salen” del lienzo y explican su historia al visitante de manera personalizada y amena. ¿Quién sabe si en el futuro podrán incluso interactuar con el visitante para que este le formule preguntas habladas y las responda?
  • IoT (Internet de las cosas) y sensores conectados: mediante estas tecnologías, igual que ocurre en la Industria 4.0 es posible medir y controlar en tiempo real diferentes datos, como pueden ser ciertas constantes vitales de los músicos (el pulso) durante la ejecución de un concierto o de los actores de una obra de teatro, la ubicación de los visitantes de un museo en cada momento para así conocer qué zonas despiertan más interés, etc.
  • Blockchain: mediante esta tecnología ¿qué es blockchain y para qué sirve? se pueden realizar de forma directa, confiable y transparente determinadas operaciones, como puede ser por ejemplo pagar a un autor por el uso que se hace de su música de forma real. Se podría incluso pensar en crear una criptomoneda similar al bitcoin que utilizar en entidades relacionadas con la cultura (conciertos, teatros, museos, etc.). Son solo algunos ejemplos de todo lo que se puede hacer y, de hecho, estamos haciendo en pro de la cultura con este tecnología.
  • Impresión 3D y fabricación aditiva. Mediante estas tecnologías sería posible llegar a crear piezas a medida usando una impresora 3D en casa o en la organización, satisfaciendo ciertas necesidades de forma ágil. Quizá en el futuro (muy lejano) se pueda incluso llegar a “clonar”, entendiendo como tal, duplicar exactamente igual un Stradivarius, por ejemplo. Esto es casi una utopía por las características de los materiales y, sobre todo, el efecto del tiempo, pero ¿quién sabe? Lo que sí es una realidad hoy es que se están haciendo ya pruebas de partes concretas de instrumentos musicales creados con impresoras 3D para diferentes instrumentos.
  • PCs, smartphones y tabletas: son tecnologías existentes y ampliamente utilizadas, pero conviene recordar que en muchos casos no se aprovechan al máximo y que prácticamente todos los usuarios tiene uno.
 

Conclusiones sobre la Cultura 4.0

A modo de conclusiones y resumen, la Cultura 4.0 es el resultado de la aplicación de nuevas tecnologías y herramientas a los ámbitos de las organizaciones culturales y las personas que forman parte de ellas, pero la parte más necesaria es la apertura de mente, el cambio de forma de pensar y del paradigma a la hora de acometer las diferentes acciones y de comunicar, y para ello es imprescindible la formación. No es sencillo en absoluto un proceso sencillo ni que se pueda acometer de la noche a la mañana. La tecnología debe ser una herramienta y no un fin en sí misma como a veces parece. El compromiso por la innovación debería llegar impulsado por la dirección y resonar a través de todos los miembros de la organización. En definitiva, la Cultura 4.0 puede suponer una revolución del mundo cultural en todos sus aspectos y conviene tenerla presente. Y recuerda ¡La Cultura, transforma vidas!

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