La Planificación Cultural desde la horizontalidad participativa

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La comprensión y el análisis de las diferentes planificaciones, formas de trabajo y estrategias de conformación de las diferentes organizaciones culturales, principalmente de aquellas enfocadas en las artes escénicas, movimientos civiles culturales y colectivos nos llevan a pensar de manera prioritaria en la activación de una reorganización estructural de las bases colectivas.

Alguna vez se han preguntado ¿Por qué de cien personas que conforman mi colectivo solo diez trabajan o participan? la respuesta es muy simple y esta íntimamente ligada a la estrutura organizacional  de trabajo. Desde siempre hemos escuchado y aprendido sobre las jeraquías, el organigrama administrativo que nos indicaba que toda organización esta compuesta por un presidente, vicepresidente, secretario, tesorero o financiero, etc. y que este comite directivo toma las decisiones pertinentes. En el caso de las asociaciones, el colectivo por medio de la asamblea general participa intermitentemente en los acuerdos, más esto no cae en la realidad cuando vemos solo el 15% de socios en estas reuniones. Los formatos organizacionales de este tipo presentan una serie de falencias que hacen de este sistema una fuente eficiente de protegonistas y fantasmas participativos, pues por su origen, crean una percepción ajena de responsabilidad por parte de colectivo a diferencia del cuerpo directivo quien toma las responsabilidades de trabajo. Un aspecto normal que vemos desde los gobiernos paternalistas en donde el pueblo solo pide y el gobierno como ente proveedor otorga, dejando la participación activa en segundo plano como proceso imprescidible de construcción social.

Es en este punto, donde empezamos a plantearnos otras formas de organización que pueden maximizar la participación e involucramiento de los miembros colectivos para ampliar el engranaje de funcionamiento. Un ejemplo de esto es el modelo de horizontalidad participativa.

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¿En que consiste este modelo?

Es una propuesta organizacional que busca una mayor interacción en el grupo para potenciar una nueva forma de liderazgo que impulsa la innovación y la creación creativa de manera colectiva. Las estructuras organizacionales, poco a poco, van adaptandose para ser funcionales y compatibles con las nuevas formas de concebir el trabajo y la oferta de productos y servicios que demandan los miembros de un colectivo y la sociedad en general.

En las estructuras organizacionales horizontales hay menos niveles de dirección y jerarquía, a veces ninguno. En estas se empodera a los participantes, capacitándolos para que puedan tomar sus propias decisiones y ser directamente responsables por el éxito de la organización.

Los colectivos que adoptan este tipo de estructuras son más flexibles, amigables e innovadoras. Logran que haya un mayor compromiso por parte de sus miembros  pues la manera de hacer las cosas no es a través de la autoridad sino de la colaboración y la visión compartida.

Este tipo de organización es ideal para los emprendedores, porque les permite crear sistemas de trabajo colaborativo. Ello promueve un alto flujo de nuevas ideas, menos burocracia y toma de decisiones más rápida y asertiva, haciendo que te puedas adaptar más rápido a los cambios.

Eso sí, no es fácil implementar este tipo de organización y viene acompañada de más de un reto.

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Construcción de la organización horizontal

Para Ostroff, uno de los más investigadores más avanzados del tema, una de las mayores dificultades a la hora de definir, caracterizar y poner en marcha organizaciones horizontales es su diversidad: cada una de ellas es única y dispone de su propio modelo. Las hay que «horizontalizan» sólo un proceso básico; otras, toda una división; por último, algunas intentan horizontalizar (aplanar) toda su estructura. Toda organización horizontal (que no significa organización a un único nivel ni desjerarquizada) está construida sobre dos elementos básicos: trabajo mediante equipos con Atribuciones, capacidades y responsabilidad sobre resultados y una dirección orientada hacia procesos.

John Quinton, por su parte, señala seis etapas o pasos para su creación:

  • Fase 1: Organizar equipos multidisciplinares alrededor de los procesos básicos.
  • Fase 2: Trasladar el «poder» sobre el proceso al equipo, que elegirá a su líder.
  • Fase 3: Cada miembro del equipo formará al resto sobre sus competencias respectivas, en lo que afecte al proceso.
  • Fase 4: Medir la mejora que supone para el colectivo o para sus requisitos; recompensar individual y colectivamente por las contribuciones realizadas.
  • Fase 5: Desarrollar planes de carrera individuales consistentes con las habilidades y capacidades del equipo.
  • Fase 6: Redefinir el papel de la Dirección, enfatizando su faceta de facilitadora de la mejora de los equipos, mediante el entrenamiento, el soporte, la transparencia en la información y la claridad en los objetivos y estrategias.

Ahora ya no es necesario que toda decisión y toda estrategia sean tomadas o decidida por la alta dirección, sino por aquel nivel de la organización que, siendo capaz de interpretar la información, esté más cercana al problema planteado.

La tecnología aplicada en este nuevo modelo hará que lo importante sean las nuevas ideas, los nuevos negocios, nuevos objetivos, las nuevas formas y las nuevas organizaciones, con una dinámica diferente, cuyos efectos, en muy poco tiempo, se harán sentir en todo el mundo. Un objetivo fundamental y la responsabilidad primordial de todos y cada uno de los miembros es la capacidad de crecimiento paraticipativo continuo. El desarrollo de competencias múltiples ayuda a:

  • Resolver problemas en tiempo real.
  • Mantener en adecuado funcionamiento toda la operativa.
  • Responder con rapidez a las cambiantes necesidades de los clientes.

Ventajas y Desventajas

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El liderazgo en la estructura organizacional horizontal.

En la estructura organizacional horizontal pasa algo muy curioso. La ausencia de  “el jefe”, que viene a ser sustituido por “el líder consciente”. Las diferencias entre estos dos conceptos es determinante para que funcione este tipo de sistema. Esto quiere decir que no se puede imponer una manera de hacer las cosas, a través de la autoridad y en contra del criterio y bienestar de los empleados. No se impone una visión única, ultimadamente no hay jefe porque nadie está ahí para mandar.

En este tipo de estructura se requiere de líderes, que escuchan, que trabajan mano a mano, que inspiran y ofrecen soluciones. Este expone su visión y está abierto a la cooperación para convertirla en una visión compartida.

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¿Y qué ganas en tu emprendimiento con esto?

Emprender conscientemente supone que eres una persona interesada en vivir una con equilibrio y  coherente. Con un propósito edificante que impacte positivamente tu vida, la vida de tus trabajadores, el entorno y ultimadamente el planeta entero.

Cuando tienes claro esto y eres coherente con tu propósito algo que comienza a suceder. Y es que atraes a tu proyecto a las personas que están en sintonía no sólo con tus ideas, sino con tus principios e ideales. Esta es la clave de un equipo de alto rendimiento. Pues cuando un grupo de personas las une un propósito en común y están en un ambiente fértil (cultura organizacional), cosas GRANDIOSAS ocurren.

Los ideales u objetivos a los que también aspiras serán el resultado de emprender con una visión clara, acompañado de un equipo que se esfuerza cada día para ser mejores. En el aspecto económico también debe haber horizontalidad. Donde las personas construyan a través de un ganar-ganar.  Y todas las partes del equipo sientan que están recibiendo lo que su trabajo vale.

Es el momento de co-crear colectivos más pro-activos y con mayor impacto. Y para ello requerimos de una cultura capaz de sumarse a esta construcción a partir de alianzas coherentes y multiplicadoras.

Estamos en una era donde las barreras geográficas han prácticamente caído, abriendo oportunidades maravillosas para que conectemos con personas en una ciudad vecina o al otro lado del mundo. La estructura organizacional horizontal es la que más se ajusta a ese propósito, pues se basa en la visión grupal, la cooperación y la consciencia de que juntos somos mejores. Un gusto, recuerda ¡La Cultura, transforma vidas! hasta la próxima.

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